Feedback negativo: cómo gestionarlo dentro de tu equipo

En el entorno empresarial, el feedback representa un punto clave en el desarrollo y evolución de cada proceso de trabajo. Pero en muchas ocasiones, esta información no siempre llega en clave positiva. Saber trasladarla correctamente a tu equipo es esencial para no generar un efecto negativo o desmotivador.

Hoy en día, las personas disponen cada vez más de medios para expresar sus emociones y experiencias públicamente, por lo que resulta verdaderamente complicado para las empresas gestionar ese feedback negativo sin causar algún conflicto que repercuta en la reputación e imagen de la organización o marca.

La capacidad para saber gestionar esa información es una de las habilidades que todo líder ha de tener, ya que esto servirá de gran ayuda en el desarrollo de los equipos, potenciando así su capacidad, actitud y motivación.

La tarea de dar “malas noticias” no es fácil, pero una práctica no recomendada es no hacerlo personalmente, derivarlo a otro departamento o a otros miembros del equipo. Lo mejor en estos casos es afrontar la situación. Pero, ¿cómo actuar correctamente?

Adapta tu mensaje y evita juicios de valor.
“Lo que importa es lo que haces, no cómo lo haces”. El feedback negativo ha de basarse en conductas concretas y no se ha de cuestionar su potencial general como trabajador. Además, es importante conocer la personalidad de cada una de los miembros que forman nuestro equipo con el fin de intentar, en la medida de lo posible, adaptar el mensaje a nuestro receptor.

Contrasta los hechos y pide explicaciones.
El feedback negativo debe aplicarse tomando como base hechos reales y contrastados, por lo que se debe estar seguro de que esa mala conducta o “fallo” del trabajador ha ocurrido realmente. De este modo se evitarán situaciones incómodas y nuestro argumento tendrá una justificación.

Básate en normas de grupos establecidas.
En todas las empresas existen reglas y normas de conductas establecidas o incluso creadas a través de la relación de los propios empleados. No pases por alto estas directrices, respétalas y adapta tu mensaje en función de tu equipo.

No te pases de sincero. Refuerzo positivo.
Resaltando sólo aquello que se hace mal no conseguimos ese refuerzo que el trabajador necesita para seguir haciendo su tarea correctamente y con motivación. Con el feedback negativo buscamos una actitud de cambio y proactividad, por lo que hay que procurar que la persona que lo recibe lo entienda como algo positivo, algo pensado para la mejora de su trabajo y por tanto, de contribución a la empresa.

Tener en cuenta estos cuatro puntos son esenciales para gestionar correctamente la comunicación con tu equipo, dar valor a su trabajo y mantener un ambiente positivo que favorezca su productividad.

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